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Mostrando las entradas etiquetadas como Lluvia

Desconexión

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Caen.  Se descuelga el agua del cielo. Caen.  Se derraman sobre la tierra.  Caen.  Deambulan por el aire.  Caen.  Humedecen los vientos.  Caen.  Riegan la naturaleza.  Caen.  Barnizan el mundo.  Caen.  Mojan las ilusiones.  Caen.  Adormecen los sentidos.  Caen.  Estremecen las hojas y los tallos.  Caen.  Despiertan el color de los pétalos.  Caen.  Pintan de gris los lagos.  Caen.  Se fusionan con los mares.  Caen.  Dulcifican las sales.  Caen.  Alegran el tiempo.  Caen.  Desconectan las mentes.  Caen.  Armonizan los pensamientos.  Caen.  Alejan las preocupaciones.  Caen.  Relajan el tiempo.  Caen.  ... Caen.

Llueve en los confines

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El cielo siempre está nublado. No importa si se abre paso el sol por algún resquicio del muro esponjoso, entre blanquecino y gris oscuro, que cubre el mundo. Casi siempre brilla por su ausencia el azul que tiñe el mar cuando miramos al despejado y luminoso techo. Poco dura ese sol que tímidamente colorea e ilumina las calles aún desiertas. Algún niño alguna vez calienta el horizonte con alguna risa, pero casi siempre es lúgubre el silencio de las calles, de las ciudades, de los océanos de construcciones que pueblan nuestra vista.  Por la mañana sale el sol, con suerte, pero por la tarde siempre llueve. Siempre se tiñe todo de un gris oscuro casi negro. Siempre el sol se va a dormir antes de tiempo, sobre la hora inglesa del té. Siempre aparece la orquesta celestial alrededor de las seis y media o siete de la tarde. Y para la hora de los aplausos ya está lloviendo. A veces, incluso, comienza a las ocho en punto, como si no quisiera que nos reuniéramos con nuestra ciudad en la m...

Griseus

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Abril. Una mañana gélida que saluda al día, a la ausencia del sol. Toco la ventana: está fría. No tanto como por fuera, pero sí se refleja la temperatura en su propia transparencia. Observo el paisaje: gris. Solo gris. Los colores se han ido, quizá, hasta la tarde. Los árboles son verdes, verdes grisáceos. Los edificios están tristes y a la vez alegres y cantan y bailan al sol del rítmico caer de la fina cascada. Lluvia, sí, lágrimas de felicidad al viento norte burgalés que tiñen de espejos las figuras de humana construcción y fácil distribución.  Se van formando pequeños lagos y lagunas a lo largo de las grises aceras. Se ve así cuántas praderas y valles no siempre en perfecto equilibrio cubren la tierra y protegen nuestros vértigos al vacío. Sales a la calle y escuchas el murmullo del aire enlazándose en pequeñas ligaduras covalentes con la lluvia. Amor y naturaleza química. Miras al cielo y te ves reflejado. No como eres ahora, sino como has sido o quieres ser, en una ...

Mientras sigue lloviendo

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Observando por la ventana, veo una cortina. Una cortina exterior que inunda las miradas ajenas y los refugios de la tierra. Las piedras del pasado, negras por absorber la oscuridad del mundo y del ser humano, brillan. Brillan con una luz blanca. Se limpian, se dejan bañar por el cielo negro que las deja limpias, blancas como si acabaran de nacer. Siempre hay momentos para todo, dicen, o eso dicen los que dicen que dicen de decir. Maldicen de malas maneras malos dichos. ¡Maldición! ¡Cuánto se dice y qué poco se transmite! A veces se comunica más a través de la miope gota de agua de una interminable lluvia. ¿Por qué cuando llueve reflexionamos? ¿Qué tiene la tristeza del cielo y el gris de su sombra que nos hace ensombrecer y pensar? Darnos cuenta de nuestra presencia, a veces ausencia de la misma y otras veces... presente ausencia de uno mismo. La promesa de vivir no siempre es dulce ni optimista porque cuando uno esta alegre, el cielo llora, demuestra su angustia ante la Natura...