Elementos
Todas las noches se oye un golpecito. El suelo vibra. Mi mente se revuelve en sí misma. Piensa la causa, pero sabe que cualquier respuesta racional es causa y efecto de un suceso extraño. De una razón para no dormir. Siempre hace sueño. Está vacía la espesura del pensamiento. Está triste y sola la niña que duerme en su interior. Que vive dormida en la sonoridad apabullante de la noche. La casa está en un punto de la tierra, baúl de cadáveres envueltos de esperanzas. Tierra de miradas que ven por primera vez. Tierra de corazones que como luceros iluminan el mundo y que se apagan con él. Aguas estancadas en desolaciones, en momentos pasados que duraron mucho, más de lo que quiso el tiempo. Aguas rotas y derramadas por los valles de carne que surgen de las cuencas de colores y que caen hacia un vacío existencial, hacia el absurdo espacio y rebotan en el suelo, en la tierra. Tierra de agua. Agua terrenal en la salvación divina. Frío solar, ...