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Mostrando las entradas etiquetadas como Pensamiento

Vuelos y marcas

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A priori  no sé qué le puede venir a la cabeza al lector de esta publicación con el título elegido: Vuelos y marcas . Al releerlo hasta tres veces me han venido a la mente incluso alusiones a la muerte y al dolor. Pero nada tiene que ver con eso.  Estaba caminando esta mañana, entre compra y compra, intentando ser lo más consciente posible de lo que hacía en cada momento y evitando pensar en otras cosas, cuando he visto una paloma pasear por el empedrado de la Plaza de la Libertad. En un momento dado, ha echado a volar muy cerca de mí. Tanto, que incluso me ha revoloteado el pelo el aire que han producido sus alas. Entonces he pensado en cómo es posible que tengan esas aves tan poco conocimiento de la distancia y del espacio con otros seres. A continuación, he caído en la cuenta de un hecho: lo similares que somos a las palomas. No como seres inteligentes ni nada de eso, sino como seres vivos que vivimos en un mismo lugar y que nos alimentamos de lo mismo: oxígeno, plantas, an...

En mi esfera propia

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Parecen dos rayas inexactas. Concéntricas la una a la otra. Perpendiculares. No las veo bien, a pesar de que parecen negras, pero irradian luz. No sé dónde estoy. O quizá sí. Yo lo deseé. Deseé estar aquí. No veo más que eso. Lo demás está demasiado claro. Me nubla la vista hasta dejarme los ojos transparentes, con un iris rubio, brillante, amplio y grande. Solo veo luz y dos rayas.  Ya no son dos rayas simples. Ahora son curvas. Y se mueven. No vacilan en su trayecto. Giran como si sostuviesen entre su fuertes brazos de negros trazos el mundo. Y es cierto. Algo rodean. Algo hay. No flotan porque sí. Veo un círculo. Una esfera que gira entre sus negros tallos. Qué es. Qué será. Es una esfera en movimiento.  Ahora lo veo mejor. Yo también giro. Sobre mí mismo. Sobre mi propio cuerpo y en él mismo. Tengo la cabeza más alta y miro al fin al frente. Y ahora veo. Veo la luz. O sea que no veo. Solo distingo. Distingo una esfera maciza de luz, de diamantes que cristalizan el paisaje ...

Lunas de papel albal

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     Largas columnas de flores emergen desde la tierra para sumergirse en un hondo pasillo de oquedales transparentes sin fondo de algodón. Las luces del cielo se nutren de las burbujas de etéreos sueños señaladas por orden de las mentes nubladas y dormidas.       Burbujas de silicio, adecuadas con zafiros esmeraldas o onirificados en cruces estrelladas de ocho puntas con siete vértices a cada lado.       Burbujas amarillentas, corpóreas en humos de azufre plateado, con aliñe turquesa de los condimentos líquidos y gaseosos de los océanos del viento, alejados al fin del mundo terrenal, donde la tierra terrestre del terreno salpica las sendas de sedosas saetas rosadas en tenebrosos sonidos sentados en los senderos sensuales  de una vida violácea, vuelan por las lindas venas de una viola.      Burbujas oscuras, retadas por el sol a vivir en los ríos de la oscuridad, de la selva serena de los suspiros extraños. Almas...

La cotidianeidad del Verso

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Sketch for 'Pots and Pear', verso: Abstract design , (1955).  William Scott  La cotidianeidad del Verso. Entiéndase esto como una errata del propio pensamiento. Uno cambia cuando las circunstancias a su alrededor se alteran, se modifican y se enredan en pulsos albiónicos. Claro, que eso es lo que dicen algunos. ¿Quiénes? No tengo ni idea, pero ahí están las palabras, flotando, nadando en el ciclomar sobre olas de ondas encendidas, que apagan el oído. Dicen también que esta es una frase extraña, ambigua, casi producida por el resplandor de un sueño. Quién lo iba a decir cuando antaño eso era una idea, una idea de viva poesía. Ahora ya no se entiende. No se guía nadie por la libertad. He visto nuevas caras, jóvenes vidas, estrictos en novedades y solo me gustan los dibujos, las hélices con las que ahora nos mima la literatura, paraje inconexo, desconcertante, pero solo autor del inmenso placer que puede dar la vida.  El tema, claro, y a lo que yo venía es a habla...

(In)gentes interiores

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Os voy a contar una conversación que tuve el otro día con una chica muy maja (o así me lo pareció a mí) y con mi propio pensamiento. En esta tertulia hablamos de varias cosas, muchas de ellas sin sentido aparente. La chica en cuestión se hacía llamar como yo y se hacía pasar por mí en más de una ocasión, copiándome y hablando con mi tono de voz, con mis gestos y mis tonos irónicos. La verdad es que le dije que me parecía mal que me copiara cuando eran símbolos de mí misma y no de ella. A lo cual ella me respondió que si solo fueran características propiamente mías, no podría copiarlas y que sin embargo era capaz de hacerlo, por lo que rechazó que fueran exclusivamente mías. Un pensamiento recorrió entonces mi mente " ¿ amsim oy areuf ase is y ? " ¡Qué buena pregunta!. Claro, -dije yo-, que si fuera así, ¿estaría loca?, ¿sería un sueño hecho de palabras físicas, de sonidos invisibles pero derretidos en el aire colindante? Quizá estoy pensando demasiado... ¿o no? "¿ r itu...