Entradas

Visión fúnebre

Imagen
La vida en la noche vuela                                                                      Hacia el noctámbulo cielo                                                                                                                                       Esparcidos los rasgos de la soledad                          ...

#TodoEmpiezaEnUnaLibrería

Imagen
La vida del libro, su origen en nuestro recuerdo y en las sonrisas que lloran de las eternas páginas que pueblan el universo literario nacen de las librerías. Muchos dicen que son órganos del cuerpo y del pensamiento, sin saber que realmente son el corazón y la mente de las almas que alimentan. Las librerías dan vida al libro, pero también a los lectores. Muchos de ellos son lo que son porque es difícil dejar de ser, pero gracias a los libros, a su olor a nuevo, a los mágicos y originales marcapáginas, a las recias solapas y a la promesa de descubrir innumerables dimensiones ficticias, son seres únicos, llenos de creencias, de vidas ajenas y de miradas aterciopeladas por el rumor de los capítulos sin fin.  Las librerías hacen magia. Las librerías son magia. Cada hechizo es un libro y cada uno de ellos es una ilusión, una alegría, una intriga, una risa, un... un tornado de emociones, sueños e imágenes. Las librerías son lugares especiales, mágicos y culturales.  ...

Energía

Imagen
El pasado es un recuerdo anodino capaz de llenar de felicidad un solo instante de imposibilidad realista. Nunca volveremos a él. Las ondas que lo rodeaban han cambiado, han sido sustituidas por pequeños cortocircuitos inconexos. El presente es distinto. Mucho tardarán los nuevos voltios en unirse y convertirse en ondas. El pasado está lejos y el futuro, incierto, recorre de pequeñas descargas nuestra mente. Visualizamos con ellas la realidad, a veces mentirosa, que no puede huir de la verdad eléctrica. La energía se ha parado por unos segundos, suficientes para detener el flujo principal y los secundarios. Por un momento desapareció la luz de nuestros ojos ante la incertidumbre visual. La vida se ha reactivado en solo un minuto, pero la normalidad acecha como un recuerdo lejano en la grieta de una chispa que renacerá en el futuro. 

Mi casa

Imagen
Te abro la puerta de mi casa. Yo soy esa casa y tú la luz que ilumina sus estancias de amor pintadas donde residen las almas. 

Moras

Imagen
Un cielo espeso turquesa el mío paso aciago camino de la pradera el tiempo va hacia el ocaso. A los lados ardían las moras de colores grises y rosas; de colores, luces y sombras con rocío dorado en sus hojas. Tierra, lluvia y fuego, el atardecer de noche envuelto mi sonrisa vuela en el cielo y el alma se vuelve pensamiento.

Peldaños de un progreso temporal

Imagen
Parece que fue mucho más que ayer cuando salíamos a cenar con los amigos, acudíamos al teatro, quedábamos para ver una exposición, íbamos a relajarnos, a disfrutar, a comprar en alguna librería, etc. Momentos lejanos en los que la monotonía estaba de vacaciones y nosotros éramos individuos que vivíamos permanentemente atareados y ocupados en nuestros "imprescindibles" quehaceres. Una realidad que ya no existe. Una situación ancha y variada que ha pasado a sucederse en un estrecho, largo y oscuro túnel de un solo color. Un tubo que apenas nos deja movernos y que nos obliga a andar agachados, en fila india, distanciados, hacia una salida que aún no se ve clara. Últimamente se aprecian a los lados pequeños resquicios de luz que saben a libertad. Son trampas que nos dejan salir un momento –con todo tipo de precauciones– para regresar después al túnel, un espejismo de luz antes de volver a la monotonía estrecha a la que estamos obligados a adaptarnos. Obligados porque nos dijeron...

Proceso hacia la «nueva normalidad»

Imagen
Normalidad Las calles son enjambres de luz, color y risas. Las tiendas, llenas a borbotones, son microsistemas de tallas, engaño, falsas preocupaciones y colores. Las nubes van y vienen, pero pocos son capaces de observar su baile simétrico en el cielo. La frivolidad lleva largo tiempo conquistando el mundo con una ideología ególatra y confusa. El planeta se viene abajo en la realidad, pero no en la ficción que recrean sus habitantes, ajenos a la naturaleza y a la tierra, dejándose agasajar por deseos irrealizables en un universo decadente.  Desfase: Confinamiento Un suspiro. Otro. Otro más. El silencio. La brisa. El aire. El viento. La ciudad descansa. Está tranquila. Respira al fin. Los animales, miedosos, aún esperan en el confinamiento de sus madrigueras. Esperan con ilusión. Con una ilusión siempre soñada, pero inalcanzable. Hasta ahora. Nosotros seguimos en casa disfrutando de los recuerdos, de nostalgia y de añoranzas. Incredulidad hasta el ocaso. Cómos. Por...

Llueve en los confines

Imagen
El cielo siempre está nublado. No importa si se abre paso el sol por algún resquicio del muro esponjoso, entre blanquecino y gris oscuro, que cubre el mundo. Casi siempre brilla por su ausencia el azul que tiñe el mar cuando miramos al despejado y luminoso techo. Poco dura ese sol que tímidamente colorea e ilumina las calles aún desiertas. Algún niño alguna vez calienta el horizonte con alguna risa, pero casi siempre es lúgubre el silencio de las calles, de las ciudades, de los océanos de construcciones que pueblan nuestra vista.  Por la mañana sale el sol, con suerte, pero por la tarde siempre llueve. Siempre se tiñe todo de un gris oscuro casi negro. Siempre el sol se va a dormir antes de tiempo, sobre la hora inglesa del té. Siempre aparece la orquesta celestial alrededor de las seis y media o siete de la tarde. Y para la hora de los aplausos ya está lloviendo. A veces, incluso, comienza a las ocho en punto, como si no quisiera que nos reuniéramos con nuestra ciudad en la m...

Esperanza

Imagen
Es tan bella... Sus pasos sobre el cielo son propios de una divinidad. Y lo es. O no. Quizá sea más. Más aún. Mucho más. Mi corazón siente una atracción inmensa hacia ella, hacia lo desconocido. ¿De quién será? Debía de ser un lucero de pasión su dueño. Un ser dulce, como lo es ahora ella. Ella que ahora acaricia con ternura la tierra a la que mira, a la que sonríe con unos labios dulces, suaves, que rozan la densa cortina estrellada que la admira. Esas antorchas nocturnas la adoran especialmente, la sienten dentro de ella, están enamoradas del encanto que ven y que se refleja en sus ojos como cristales de claro y elegante viento. Yo la veo desde la tierra. La veo irse. No recuerdo cómo llegó, pero sí cómo se ha ido. Es eterna su esencia. Mi mente embrujada de placer vuela con ella dejando caer pequeñas burbujas de incienso, de arte, de plateada y brillante magia. Éramos una solo cuando nadie nos veía. Y ahora somos dos en la infinitud de la soledad. Somos y ya no somos, aunque fuimos...

¡No puede ser!

La expresión n o puede ser ha modificado su uso a lo largo del tiempo y, por tanto, en muchos casos, su significado. Actualmente se utiliza normalmente entre signos de exclamación y con un sentido de incredulidad, de imposibilidad. Podemos verlo, en este ejemplo: «– ¡Raúl y Marta se han casado! –¡Qué dices! ¡No puede ser! ¡No me lo creo! ¡Y no nos han dicho nada!».      Sin embargo, no hace mucho tiempo esta expresión no tenía ese matiz exclamativo y se utilizaba en contextos más formales: «–Mamá, me gusta Juanito.  –Quién, ¿el hijo de la portera? –Sí, mamá. Ya sé que no tiene trabajo ni mucho dinero, pero… –Lo siento, hija, pero no puede ser ».      En este caso, t enemos una situación en la que algo  no puede ser  porque hay diferencias económicas, de clase o bien por ideología. Se trata de un uso que prácticamente se ha perdido, puesto que en la actualidad ya no se crean este tipo de diferencias, tan habituales hace ...