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Mi casa

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Te abro la puerta de mi casa. Yo soy esa casa y tú la luz que ilumina sus estancias de amor pintadas donde residen las almas. 

Moras

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Un cielo espeso turquesa el mío paso aciago camino de la pradera el tiempo va hacia el ocaso. A los lados ardían las moras de colores grises y rosas; de colores, luces y sombras con rocío dorado en sus hojas. Tierra, lluvia y fuego, el atardecer de noche envuelto mi sonrisa vuela en el cielo y el alma se vuelve pensamiento.

Peldaños de un progreso temporal

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Parece que fue mucho más que ayer cuando salíamos a cenar con los amigos, acudíamos al teatro, quedábamos para ver una exposición, íbamos a relajarnos, a disfrutar, a comprar en alguna librería, etc. Momentos lejanos en los que la monotonía estaba de vacaciones y nosotros éramos individuos que vivíamos permanentemente atareados y ocupados en nuestros "imprescindibles" quehaceres. Una realidad que ya no existe. Una situación ancha y variada que ha pasado a sucederse en un estrecho, largo y oscuro túnel de un solo color. Un tubo que apenas nos deja movernos y que nos obliga a andar agachados, en fila india, distanciados, hacia una salida que aún no se ve clara. Últimamente se aprecian a los lados pequeños resquicios de luz que saben a libertad. Son trampas que nos dejan salir un momento –con todo tipo de precauciones– para regresar después al túnel, un espejismo de luz antes de volver a la monotonía estrecha a la que estamos obligados a adaptarnos. Obligados porque nos dijeron...

Proceso hacia la «nueva normalidad»

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Normalidad Las calles son enjambres de luz, color y risas. Las tiendas, llenas a borbotones, son microsistemas de tallas, engaño, falsas preocupaciones y colores. Las nubes van y vienen, pero pocos son capaces de observar su baile simétrico en el cielo. La frivolidad lleva largo tiempo conquistando el mundo con una ideología ególatra y confusa. El planeta se viene abajo en la realidad, pero no en la ficción que recrean sus habitantes, ajenos a la naturaleza y a la tierra, dejándose agasajar por deseos irrealizables en un universo decadente.  Desfase: Confinamiento Un suspiro. Otro. Otro más. El silencio. La brisa. El aire. El viento. La ciudad descansa. Está tranquila. Respira al fin. Los animales, miedosos, aún esperan en el confinamiento de sus madrigueras. Esperan con ilusión. Con una ilusión siempre soñada, pero inalcanzable. Hasta ahora. Nosotros seguimos en casa disfrutando de los recuerdos, de nostalgia y de añoranzas. Incredulidad hasta el ocaso. Cómos. Por...

Llueve en los confines

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El cielo siempre está nublado. No importa si se abre paso el sol por algún resquicio del muro esponjoso, entre blanquecino y gris oscuro, que cubre el mundo. Casi siempre brilla por su ausencia el azul que tiñe el mar cuando miramos al despejado y luminoso techo. Poco dura ese sol que tímidamente colorea e ilumina las calles aún desiertas. Algún niño alguna vez calienta el horizonte con alguna risa, pero casi siempre es lúgubre el silencio de las calles, de las ciudades, de los océanos de construcciones que pueblan nuestra vista.  Por la mañana sale el sol, con suerte, pero por la tarde siempre llueve. Siempre se tiñe todo de un gris oscuro casi negro. Siempre el sol se va a dormir antes de tiempo, sobre la hora inglesa del té. Siempre aparece la orquesta celestial alrededor de las seis y media o siete de la tarde. Y para la hora de los aplausos ya está lloviendo. A veces, incluso, comienza a las ocho en punto, como si no quisiera que nos reuniéramos con nuestra ciudad en la m...

Esperanza

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Es tan bella... Sus pasos sobre el cielo son propios de una divinidad. Y lo es. O no. Quizá sea más. Más aún. Mucho más. Mi corazón siente una atracción inmensa hacia ella, hacia lo desconocido. ¿De quién será? Debía de ser un lucero de pasión su dueño. Un ser dulce, como lo es ahora ella. Ella que ahora acaricia con ternura la tierra a la que mira, a la que sonríe con unos labios dulces, suaves, que rozan la densa cortina estrellada que la admira. Esas antorchas nocturnas la adoran especialmente, la sienten dentro de ella, están enamoradas del encanto que ven y que se refleja en sus ojos como cristales de claro y elegante viento. Yo la veo desde la tierra. La veo irse. No recuerdo cómo llegó, pero sí cómo se ha ido. Es eterna su esencia. Mi mente embrujada de placer vuela con ella dejando caer pequeñas burbujas de incienso, de arte, de plateada y brillante magia. Éramos una solo cuando nadie nos veía. Y ahora somos dos en la infinitud de la soledad. Somos y ya no somos, aunque fuimos...

¡No puede ser!

La expresión n o puede ser ha modificado su uso a lo largo del tiempo y, por tanto, en muchos casos, su significado. Actualmente se utiliza normalmente entre signos de exclamación y con un sentido de incredulidad, de imposibilidad. Podemos verlo, en este ejemplo: «– ¡Raúl y Marta se han casado! –¡Qué dices! ¡No puede ser! ¡No me lo creo! ¡Y no nos han dicho nada!».      Sin embargo, no hace mucho tiempo esta expresión no tenía ese matiz exclamativo y se utilizaba en contextos más formales: «–Mamá, me gusta Juanito.  –Quién, ¿el hijo de la portera? –Sí, mamá. Ya sé que no tiene trabajo ni mucho dinero, pero… –Lo siento, hija, pero no puede ser ».      En este caso, t enemos una situación en la que algo  no puede ser  porque hay diferencias económicas, de clase o bien por ideología. Se trata de un uso que prácticamente se ha perdido, puesto que en la actualidad ya no se crean este tipo de diferencias, tan habituales hace ...

Cósmico

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Plumas afiladas de un azul carmesí pueblan el infinito y la noche. El cielo está tranquilo, a pesar del viento que las mueve con parsimonia sobre el fin de los días. El horizonte se tiñe de colores profundos, cristalizados en recuerdos arcanos. Parece un paisaje mágico. Y lo es. Los cromas se entrelazan formando cordones arcoíris en la superficie de la tierra. La magia se envuelve, da volteretas sobre sí misma, enciende tornados de burbujas y desciende por toboganes cálidos rodeados de la gélida bruma. El amor queda suspendido sobre los arrecifes del horizonte. El coral vuela sin detenerse, libre, entre las filigranas del universo. Interminables galaxias oscuras y redondeadas calientan nuestras miradas cuando las dirigimos a ellas –sin verlas–. Y entonces te acercas a mí. Me coges de la mano. La aprietas fuerte. Tus ojos se funden con los míos en una dimensión perpendicular. Me sonríes con un amor que supera cualquier tipo de obstáculo convexo. Y me dices «¡Vamos!». Y juntos, de la...

Efectos de la naturaleza en el arte

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     Como sabemos, la belleza y el proceso vital de la naturaleza tienen como consecuencia importantes efectos en el arte. Hay muchos elementos naturales que se evidencian en la escultura, en la pintura o en la literatura. Y hay muchos otros productos artísticos que han sido consecuencia de efectos naturales, pero que a veces desconocemos. Hoy vamos a hablar de dos de ellos: las increíbles imágenes paisajísticas retratadas por el pintor británico William Turner y la obra literaria que supuso el comienzo de la literatura moderna: Frankenstein.       ¿Qué tienen en común ambos ejemplos artísticos? La época. Mary Shelley publicó su novela en 1818 y Turner presentó sus brillantes colores celestiales al mundo en torno a 1816. Pero, más que una fecha, ¿qué los une realmente? ¿Por qué podemos relacionar ambos hechos?      Tanto las causas que llevaron a Mary Shelley a escribir como las que animaron a William Turner a pintar tienen el...

Canción: Hacia el cielo

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Llenas de vida mis deseos mientras a las estrellas miro. En tu sonrisa me ilumino y en tu ausencia me reflejo. Vistes a la luna con el llanto del cielo. Viajas sobre el viento, escribes en el color del fuego con la sombra de tu pluma. Pienso que siempre estás a mi lado, que bebes de las hadas. Las luces yacen en el lago antes de perder su alma entre saetas de magia. Viajas sobre la tierra y de recuerdos hieres con flechas divinas el olvido que me envuelve. Y se fue tu mirada celestial volando hacia el lejano sol donde reposa tu corazón en su calma de soledad. Pienso que siempre estás a mi lado, que bebes de las hadas. Las luces yacen en el lago antes de perder su alma entre saetas de magia. En un lago nevado de flores añoro tu eterna presencia. Pero en el bosque de ausencias encuentro tus besos de colores.